domingo, 12 de febrero de 2017

Pringada sentimental.

Hola mis muy queridos no lectores.
Aqui otra pringada sentimental de la vida. Y es hoy, que debería estar estudiando, me ha dado por ponerme filosófica y recordar lo mal que se me ha dado siempre el ambito amoroso. Parece que eso de que me quieran, querer o ser querida no se me da muy bien....

Empezando por aquellos amores imposibles de cuando eres un mocoso de colegio. ¿Quién no estuvo enamorado/a hasta las trancas de aquel compi que era sin duda lo más bonito que habías visto en tu vida y que sabías a ciencia cierta que sería una de esas  personas con un buen crecer? ¿Quién no soñaba con dar su primer beso a esa persona especial por la que ibas a clase cada día y con la posiblemente te llevases fatal, por que es así como interactuan los crios?

Lo mío iba más allá. Además de ser impopular era bastante odiada en clase. Que se le va a hacer.... las envidias son malas desde pequeños. Yo además de estar colada hasta las trancas de aquel compañero guapo, tenía un amor platónico fuera que me sacaba posiblemente medio cuerpo y unos cuantos años. Pero sí, no me conformaba con sufrir por uno, si no que la nena salió masoquista.

En el instituto, más de lo mismo. Me gustaban los que sabía que nunca se fijarían en mi. Quizá era demasiado bajita y me perdía de vista entre la multitud, pero vamos, que a mi no me hizo caso ni Peter.

Los campamentos de verano eran otra historia. Al tiempo me enteré de que las chicas me ponían verde porque me llevaba fenomenal con los chicos, y yo que seguía sin comerme un rosco. 

Cuando   me fui haciendo mayor, comencé a poder elegir quien entraba y salía de mi vida, y así pues la acabé liando parda, porque tengo el grandísimo defecto de siempre elegir a la gente que no me conviene. Elegir a la persona que te gusta de manera momentánea dejando al que te quiere de lado. Y así. Haces daño a personas que no se lo merecen y la vida se gira en tu contra. 

Y luego, cuando después de años de suplicar cariño a quien no se atrevía a dar el paso, me enamoré por fin de alguien, me acabaron destrozando el corazón y yo acabé destrozando a otro, con el cual aún me queda aquella espinitia del ¿y si?

A día de hoy, mi vida es un caos de sentimientos. Quiero querer, y no puedo. Y me agobia creer que al final volveré a hacer daño a quien no se lo merece. 

Apago y me piro, que con mi suerte, no me extraña no tener la oportunidad de ser feliz.

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